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Nuevas tecnologías y tercera edad: Abuelos.com
Por M. Thomas y J. Acevedo RuizPeriodistas de Hogares Alemanes
La Señora Liselotte sigue atenta la luna de miel de su nieta que está en Oriente. Lo hace a través de Internet. Esta residente de Hogares Alemanes, es parte de la generación de adultos mayores conectados a las nuevas tecnologías.
Tener e-mail, leer el diario electrónico, ver su estado de cuenta bancaria, buscar viajes baratos y hasta reservar un hotel son algunas de las cosas que realiza por la red. Ella confiesa que se ha introducido a este mundo gracias a sus nietos, que son "el puente a la tecnología".
Hoy se sabe que este tipo de actividades puede ser un excelente aporte a la salud del adulto mayor, dado que le permite acceder a una amplia gama de información, que es la principal forma de prevenir enfermedades. Además, el uso de nuevas tecnologías promueve la estimulación sensorial, lo que mejora funciones nerviosas y es un factor protector del deterioro cognitivo y la demencia. También contribuye a potenciar las relaciones afectivas, porque el e-mail, el Chat y el celular ayudan a mantener el contacto con seres queridos que están lejos.
La doctora Pamela Chávez, geriatra de Clínica Alemana, asegura que, en estos tiempos, quienes llegan a la edad de jubilación se encuentran en condiciones funcionalmente óptimas y psicológicamente con muchas expectativas y posibilidades de desarrollo.
"Las tecnologías de la información y la comunicación permiten un abordaje preventivo de la discapacidad, al brindar herramientas que contribuyen a conservar un máximo de expectativas de vida activa manteniendo un óptimo nivel funcional", destaca. De hecho la encuesta CASEN realizada en 2003 reveló una importante incorporación del adulto mayor a las nuevas tecnologías: el 16% de las personas de 65 años y más declara acceder a un computador.
Esto redunda en un aumento de la calidad de vida, lo que es muy importante si se considera que este incremento es inversamente proporcional a la expectativa de incapacidad. La doctora Chávez agrega que "es importante tener claro que el aumento de la calidad de vida no sea considerado un lujo, sino una necesidad para evitar severas alteraciones familiares y gastos generados por la discapacidad".
Un elemento importante para lograr que los adultos mayores se introduzcan a la tecnología es la capacitación. Contar con personas que puedan ayudarlos en este proceso de aprendizaje es fundamental para que su primer acercamiento sea una experiencia grata y no frustrante. En el caso de la Señora Liselotte, sus nietos fueron quienes le enseñaron a usar el computador y navegar por la red, actividad que practica en Hogares Alemanes, ya que cuenta con acceso a Internet. Además, tiene celular y está aprendiendo a sacar fotos con él. Para que esto ocurra, se debe evaluar o corroborar que la capacidad intelectual y física actual de la persona permite una mínima relación hombre-máquina. "Se debe partir del pre-supuesto de que los adultos mayores son capaces de lograr una adecuada autonomía informática, asumiendo que pueden alcanzar el desarrollo de dos elementos básicos: una adecuada relación a nivel de la manipulación -encendido de la máquina, manejo del teclado, discos y otras operaciones- y en el ámbito visuoespacial -dominio del software, es decir, trasladarse en la pantalla y orientarse dentro de los programas-", asegura la doctora Chávez. Para seguir avanzando es importante mejorar algunos aspectos que son aún escollos en el proceso de incorporación de las nuevas tecnologías en la vida de los adultos mayores, como el hecho de que los espacios físicos y los objetos utilizados no están pensados para personas con déficit sensoriales parciales, que es el caso de muchos ancianos con problemas visuales y auditivos, entre otras cosas.
ger: El arte de la comunicación - Crear entrada
miércoles, 17 de diciembre de 2008
sábado, 6 de diciembre de 2008
YouTube - Canal de PeaceOnEarth123
YouTube - Canal de PeaceOnEarth123 título:anunciante de regalo de abrazos
lunes, 1 de diciembre de 2008
HERIOTZA
Mikel Laboa abeslaria hil da
Eguneraketa: 39 min.
Mikel Laboa musikaria gaur goizaldean hil da Donostiako erietxean 74 urterekin. Ondoezak jota erietxera eraman dute eta goizaldeko 5.00ak inguru zendu da euskal musikagintzaren erreferente handia
Mikel Laboa abeslaria hil da
Eguneraketa: 39 min.
Mikel Laboa musikaria gaur goizaldean hil da Donostiako erietxean 74 urterekin. Ondoezak jota erietxera eraman dute eta goizaldeko 5.00ak inguru zendu da euskal musikagintzaren erreferente handia
femicidio
Feminicidio. «La violencia es la imposición totalitaria de la desigualdad»
Por Josebe Egia
24 de noviembre de 2005
Con la sensación de impotencia que nos han dejado los asesinatos de Ana Isabel Madariaga y Aintzane Garai, producidos estas últimas semanas, y la que venimos arrastrando desde las muertes sin esclarecer de Leticia Temiño, Olga Casas y Laura Orue, no parece exagerado conceptuar como feminicidio estos asesinatos, sumándonos a la definición de Marcela Lagarde.
Mantiene Lagarde que «el feminicidio es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales conformadas por el ambiente ideológico y social de machismo y misoginia, de violencia normalizada contra las mujeres, que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres... todos coinciden en su infinita crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres». Porque, como dice Ana Belén Puñal: «No hay crímenes pasionales. Nadie mata por amor. Lo que hay detrás es una situación de poder».
Así es, una agresión contra una mujer nunca es un hecho aislado. La violencia de género se ejerce en un marco estratégico en donde el agresor utiliza el maltrato, psicológico o en combinación con golpes y palizas, para anular y dominar a otro ser humano. El fin último es la posesión por sometimiento. Cuando se dan noticias de agresiones o asesinatos de mujeres, existe siempre una historia de violencia que los precede y en los que se enmarcan. Ante algunas voces que pretenden que también existe la violencia a la inversa, se puede mantener que eso es una falacia. No existe la violencia hacia el hombre como problema social. Lo que se dan son casos individuales de mujeres que agreden a hombres punibles, por supuesto pero, desde luego, nada que refleje un grave problema social de dimensiones cuantificables tan altas que retrata culturalmente nuestro déficit en algo que está en la raíz de toda la imposición totalitaria que involucra a la violencia, esto es, la igualdad.
Existen, al menos, dos tipos de feminicidas. Los hay que asesinan a las mujeres en vida, descuartizan su identidad, descomponen golpe a golpe su fisonomía y dejan marca indeleble en su memoria. Después las dejan vivir, pero ya han matado algo de ellas. El otro tipo es el que las asesina hasta la muerte. Como el otro, mantiene a la mujer matándola lentamente bajo tortura. La aíslan, la humillan, la someten; después las matan. El 85% de los asesinatos de mujeres por esposos, parejas o ex parejas tiene lugar en procesos de separación o divorcio. Las asesinan en un espacio de indefensión, en la cárcel de tortura que habían construido para ellas, probablemente, desde la relación de noviazgo. Esta es una de las razones de la falta de denuncias. Estas mujeres tienen tan baja la autoestima que no se sienten capaces de ir contra su agresor y, cuando lo hacen, demasiadas veces no encuentran la seguridad que la sociedad, a través de medidas políticas eficaces, les debe.
Está demostrado que la violencia de género está presente en todos los estratos socioeconómicos, en todos los tramos de edad y es independiente del nivel de estudios, de renta o del trabajo del agresor o de su víctima. También está demostrado, con independencia del diagnóstico que pueda establecerse para una persona en concreto, que los agresores no son enfermos psicópatas o drogadictos. Estudios con agresores incursos en procesos judiciales demuestran que el 95% de éstos no sufren psicopatología que condicione su responsabilidad criminal. El alcohol o la cocaína tampoco son causa de esta violencia, aunque a veces se utiliza por los agresores para facilitar el ejercicio de la misma.
Si conocemos que donde se encuentra la raíz de la violencia de los hombres y la dependencia de las mujeres es en la existencia de pautas culturales ligadas a la socialización y a la educación de género lo que, en definitiva, genera la situación de desigualdad social de las mujeres, pongamos los medios para erradicarla. Desde las instituciones competentes, medidas integrales para conseguir la igualdad y recursos para las situaciones de necesidad. Desde la sociedad, es decir desde cada uno y una de nosotras, tolerancia cero con las conductas machistas, misóginas y sexistas, no admitiéndolas ni siquiera en bromas.
Sólo nos queda sumarnos al dolor infinito, de difícil consuelo, de las familias y personas allegadas de estas mujeres asesinadas, con la promesa de que seguiremos denunciando y proponiendo medidas para erradicar el feminicidio.
jegia@gara.net
Fuente: Gara/Rebelión
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Por Josebe Egia
24 de noviembre de 2005
Con la sensación de impotencia que nos han dejado los asesinatos de Ana Isabel Madariaga y Aintzane Garai, producidos estas últimas semanas, y la que venimos arrastrando desde las muertes sin esclarecer de Leticia Temiño, Olga Casas y Laura Orue, no parece exagerado conceptuar como feminicidio estos asesinatos, sumándonos a la definición de Marcela Lagarde.
Mantiene Lagarde que «el feminicidio es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales conformadas por el ambiente ideológico y social de machismo y misoginia, de violencia normalizada contra las mujeres, que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres... todos coinciden en su infinita crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres». Porque, como dice Ana Belén Puñal: «No hay crímenes pasionales. Nadie mata por amor. Lo que hay detrás es una situación de poder».
Así es, una agresión contra una mujer nunca es un hecho aislado. La violencia de género se ejerce en un marco estratégico en donde el agresor utiliza el maltrato, psicológico o en combinación con golpes y palizas, para anular y dominar a otro ser humano. El fin último es la posesión por sometimiento. Cuando se dan noticias de agresiones o asesinatos de mujeres, existe siempre una historia de violencia que los precede y en los que se enmarcan. Ante algunas voces que pretenden que también existe la violencia a la inversa, se puede mantener que eso es una falacia. No existe la violencia hacia el hombre como problema social. Lo que se dan son casos individuales de mujeres que agreden a hombres punibles, por supuesto pero, desde luego, nada que refleje un grave problema social de dimensiones cuantificables tan altas que retrata culturalmente nuestro déficit en algo que está en la raíz de toda la imposición totalitaria que involucra a la violencia, esto es, la igualdad.
Existen, al menos, dos tipos de feminicidas. Los hay que asesinan a las mujeres en vida, descuartizan su identidad, descomponen golpe a golpe su fisonomía y dejan marca indeleble en su memoria. Después las dejan vivir, pero ya han matado algo de ellas. El otro tipo es el que las asesina hasta la muerte. Como el otro, mantiene a la mujer matándola lentamente bajo tortura. La aíslan, la humillan, la someten; después las matan. El 85% de los asesinatos de mujeres por esposos, parejas o ex parejas tiene lugar en procesos de separación o divorcio. Las asesinan en un espacio de indefensión, en la cárcel de tortura que habían construido para ellas, probablemente, desde la relación de noviazgo. Esta es una de las razones de la falta de denuncias. Estas mujeres tienen tan baja la autoestima que no se sienten capaces de ir contra su agresor y, cuando lo hacen, demasiadas veces no encuentran la seguridad que la sociedad, a través de medidas políticas eficaces, les debe.
Está demostrado que la violencia de género está presente en todos los estratos socioeconómicos, en todos los tramos de edad y es independiente del nivel de estudios, de renta o del trabajo del agresor o de su víctima. También está demostrado, con independencia del diagnóstico que pueda establecerse para una persona en concreto, que los agresores no son enfermos psicópatas o drogadictos. Estudios con agresores incursos en procesos judiciales demuestran que el 95% de éstos no sufren psicopatología que condicione su responsabilidad criminal. El alcohol o la cocaína tampoco son causa de esta violencia, aunque a veces se utiliza por los agresores para facilitar el ejercicio de la misma.
Si conocemos que donde se encuentra la raíz de la violencia de los hombres y la dependencia de las mujeres es en la existencia de pautas culturales ligadas a la socialización y a la educación de género lo que, en definitiva, genera la situación de desigualdad social de las mujeres, pongamos los medios para erradicarla. Desde las instituciones competentes, medidas integrales para conseguir la igualdad y recursos para las situaciones de necesidad. Desde la sociedad, es decir desde cada uno y una de nosotras, tolerancia cero con las conductas machistas, misóginas y sexistas, no admitiéndolas ni siquiera en bromas.
Sólo nos queda sumarnos al dolor infinito, de difícil consuelo, de las familias y personas allegadas de estas mujeres asesinadas, con la promesa de que seguiremos denunciando y proponiendo medidas para erradicar el feminicidio.
jegia@gara.net
Fuente: Gara/Rebelión
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